El recientemente publicado Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024, elaborado por Transparencia Internacional (TI), situó a Paraguay en el puesto 149 de los 180 países más corruptos del mundo. Compartimos puesto con la República Centroafricana y somos el segundo país más corrupto de Sudamérica, detrás de Venezuela. Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la educación y qué podemos hacer al respecto?

El IPC toma en cuenta factores como la calidad de las instituciones, el acceso a la justicia, la transparencia en las contrataciones públicas y la independencia de los medios de comunicación. Varios de estos factores inciden directamente en la inversión de recursos para la educación, desde infraestructura hasta la formación de los profesores.
Infraestructura y recursos insuficientes en las Escuelas
El impacto de la corrupción en la educación se refleja en las condiciones en las que los estudiantes deben aprender. En Paraguay, no es raro ver que llueva más en las aulas que en el patio, que los niños tengan que recibir clases bajo un árbol de mango, o que no haya suficientes materiales ni sillas para todos. Estas son algunas manifestaciones claras de cómo la corrupción afecta lo más básico del sistema educativo.
Sin embargo, es importante destacar que la corrupción no es la única causa de estos problemas. También influyen factores como la falta de recursos, la ineficiencia en la administración pública y una infraestructura deficiente. Estos problemas, sumados a la corrupción, limitan la capacidad de los estudiantes para aprender de manera plena y acceder a una educación de calidad.

El efecto en el futuro económico de los estudiantes
La baja calidad en la educación luego repercute en las oportunidades a las que pueden acceder los estudiantes a lo largo de su vida.
En Paraguay, la falta de educación de calidad contribuye a una mayor brecha salarial. Los trabajadores con educación superior ganan en promedio 2,5 veces más que aquellos con sólo educación básica, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares. Esta disparidad económica refleja cómo el acceso limitado a una educación de calidad perpetúa la desigualdad en la sociedad.
La corrupción también impacta directamente el desempleo juvenil. En Paraguay, la tasa de desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años alcanza el 12,4%, según datos del Instituto Nacional de Estadística. La falta de preparación adecuada dificulta la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, contribuyendo al aumento de la tasa de desempleo.
La pobreza es otra consecuencia directa de una educación deficiente. De acuerdo con la CEPAL, el 26,9% de la población en Paraguay vive en situación de pobreza y la falta de una educación de calidad perpetúa este ciclo, ya que limita las oportunidades de desarrollo y acceso a mejores trabajos.
La competitividad del país también se ve afectada. Paraguay ocupa el puesto 95 en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, lo que refleja cómo la corrupción y la baja calidad educativa debilitan la capacidad del país para competir a nivel global.
Identidad y herramientas para un Paraguay transparente y justo
A pesar de las grandes repercusiones que tiene en sus vidas, muchos jóvenes prefieren no hablar de política ni de corrupción porque sienten que no pueden hacer nada para cambiar la situación o porque piensan que ‘’no les afecta’’. Esta actitud, que se transmite de generación en generación, es una manifestación de resignación ante un sistema que parece inamovible.
¿Qué podemos hacer? Desde reAcción Paraguay conocemos el diagnóstico y las graves consecuencias de la corrupción en el ámbito educativo. Capacitamos a los jóvenes para que sean conscientes de los efectos de la corrupción en su educación y en su futuro, y para que puedan convertirse en agentes de cambio que exijan un sistema educativo más transparente y justo.
En cuanto al impacto de la inversión en educación, en términos de FONACIDE, el análisis realizado por David Riveros García, nuestro director ejecutivo revela un aumento significativo en la inversión en infraestructura educativa en Ciudad del Este. En un periodo de tres años, la cantidad de escuelas carenciadas que recibieron obras se quintuplicó, lo que representa un aumento del 400%. Este dato resalta cómo la movilización ciudadana, respaldada por el uso de datos abiertos y la presión social, puede tener un impacto directo en la mejora de la distribución de los recursos.
Por eso, hemos creado iniciativas como la de ParaguaYOite donde buscamos redefinir la identidad paraguaya, una que se aleje de la percepción de que no hay esperanza de cambio. A través de ella, ya hemos formado a 160 estudiantes a través de campamentos, capacitaciones y la promoción de la transparencia en los recursos destinados a educación. Asimismo, con AIGA, la Alianza Impulsora de Gobierno Abierto, fomentamos e impulsamos la utilización de datos abiertos y las TICs para la promoción de transparencia y rendición de cuentas de gobiernos locales, en alianza con jóvenes universitarios profesionales.

También hemos desarrollado herramientas de monitoreo ciudadano como FOCO que permite exponer la corrupción de la inversión educativa en el país.
El camino hacia un Paraguay más transparente y justo no es fácil, pero es posible. La corrupción no desaparecerá de la noche a la mañana, pero cada acción, cada denuncia y cada estudiante y joven empoderado suma en la construcción de un sistema más equitativo. En reAcción Paraguay, creemos en el poder de la educación y la participación ciudadana para transformar realidades.