Centros estudiantiles para todos. ¿Hasta para colegios privados?

¿Es suficiente la ignorancia para hundirnos en el caos? ¿Por qué los colegios privados necesitan estas asociaciones? ¿Qué pasa si los estudiantes no participan en su educación?

Muchas preguntas, demasiadas respuestas, un solo fin.

Ciudad del Este, recinto de ideas que llevan a conflictos sociales donde la solución parece estar más lejos de lo que creemos. Por ejemplo, existe la creencia de que los alumnos de colegios privados tenemos todo lo que queremos, cuando queremos y porque queremos y nadie cuestiona cuál es la historia detrás de lo obtenido.

Los obstáculos presentes en la participación ciudadana se justifican con frases de resignación referidas al desinterés juvenil en el área política siendo que los más sedientos por hacer un cambio somos nosotros, los jóvenes.

No existen datos oficiales actualizados sobre la cantidad de centro de estudiantes existentes en nuestro país. Según los datos facilitados por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) al 2010, nuestro departamento , Alto Paraná, es el quinto con más centros estudiantiles.

Coincidentemente las instituciones privadas cuentan con estas organizaciones en una cantidad significativamente menor, dirigimos nuestras justificaciones a la falta de información, gestión y demás. Evadiendo la mayor problemática: El Miedo.

Pero…

¿Hasta qué punto el miedo puede influir en los jóvenes?

La mayoría de las personas que entrevisté en diferentes instituciones privadas se negaron a revelar su identidad, otros se animaron a hablar. Que tengamos ‘’todo’’ no impide que seamos marionetas, sin la influencia necesaria tenemos que cuidar cada acción, cada palabra. Corremos el peligro de ser expulsados y no aceptados en ninguna otra institución.Los obstáculos presentes en la participación ciudadana se justifican con frases de resignación referidas al desinterés juvenil en el área política siendo que los más sedientos por hacer un cambio somos nosotros, los jóvenes.Ana Paula Portillo, delegada del tercer curso del colegio Instituto Cristiano Interactivo (ICI), nos relata una experiencia relativa acerca de un Centro Estudiantil que pudo volverse realidad, por un tiempo.

Los obstáculos presentes en la participación ciudadana se justifican con frases de resignación referidas al desinterés juvenil en el área política siendo que los más sedientos por hacer un cambio somos nosotros, los jóvenes.

Ana Paula Portillo, delegada del tercer curso del colegio Instituto Cristiano Interactivo (ICI), nos relata una experiencia relativa acerca de un Centro Estudiantil que pudo volverse realidad, por un tiempo.

En el año 2017, los alumnos de la promoción 2019, tomaron la iniciativa de proponer un proyecto enfocado a promover la concientización de derechos civiles y estudiantiles.

A mediados del mismo año la comisión directiva del colegio apoyó el proyecto y pudieron realizarse las esperadas elecciones en el mes de septiembre, dando paso así a una nueva era democrática para la institución. No obstante, un inconveniente con los votos en las elecciones del año siguiente, tuvo peso en las decisiones finales y llamó a las re-elecciones a un tiempo indeterminado.

Otro grupo de alumnos infirió: “Las principales dificultades de instalar un centro en nuestro colegio fue el desinterés que vino desde el colegio hacia los estudiantes, primeramente nadie le dio la importancia que realmente debería tener’’

Coincidentemente las instituciones privadas cuentan con estas organizaciones en una cantidad significativamente menor, dirigimos nuestras justificaciones a la falta de información, gestión y demás. Evadiendo la mayor problemática: El Miedo.

Desafiando entonces esas creencias vamos más allá del ‘‘hay todo luego’’ , de que este tipo de organizaciones realizan ‘’solamente protestas’’ y supuestamente “crean problemas antes inexistentes’’. Explicamos que es un centro estudiantil y analizamos los beneficios de adjuntarlo a tu institución.

Tener ‘’voz’’ en tu proceso educativo.

  1. Apelar a favor de tus derechos como estudiante y creencias, fomentando así la libre expresión y espacios de debate.
  2. Enseñar la democracia como algo práctico, no abstracto.
  3. Interferir en problemáticas a nivel institucional y alumnado.

Mejorar la comunicación entre distintos cargos de tu colegio/universidad incluyendo instituciones exteriores (alumnos-directivos, alumnado-profesorado, alumnado-ministerio, entre otros).

  1. Verificar la veracidad de la información recibida a través de un monitoreo constante de los representantes del alumnado.
  2. Garantizar la aplicación eficaz y adecuada de los métodos educativos.

Incluir actividades innovadoras para la institución.

  1. La transparencia en los procedimientos, por ejemplo, la presentación de proyectos, resulta en oportunidades de implementar actividades extracurriculares como:
  2. Cursos o clubes de artes (música, teatro, dibujo y pintura, etc.).
  3. Prácticas deportivas. (volleyball, arquería, futsal, etc.)
  4. Clubes de debate. (sobre temas científicos, sociales, internacionales, etc.)
  5. Servicio comunitario. (hogares de niños, bibliotecas, hospitales, etc.)
  6. Cursos tecnológicos. (robótica, introducción a los medios digitales, etc.)

A pesar de los beneficios, y el nivel de contribución social atribuida a este tipo de estamentos muchas instituciones privadas discrepan a la hora de instalar estos centros. Posteriormente citamos los obstáculos más comunes a la hora de su creación:

  1. Desconocimiento.
  2. Desinterés.
  3. Falta de apoyo.

Stefi Torres, delegada del segundo curso en el colegio Inmaculada Concepción narra una situación similar, donde una minoría de alumnos conscientes no pudieron desarrollar el centro debido al desinterés general, por parte del colegio tanto como de los alumnos, adicionando por supuesto otros colegios donde ni siquiera saben “qué es’’ un centro estudiantil.

Podríamos inferir que generalmente este tipo de inconvenientes se basa en la escasa motivación presente en la mayoría de los jóvenes. Pero ¿cómo motivarnos?

El primer paso es reconocer nuestra igualdad de derechos, promover la transparencia, la correcta comunicación y la diplomacia. Aplicando las herramientas disponibles, podemos inspirar a nuestros semejantes a ser más, buscar más, dejar de lado el conformismo que dicen característico de nuestra idiosincrasia y crecer no solo en nuestra comunidad si no a nivel nacional.

La participación es motivación, la motivación es acción.

¿Todavía inseguro/a? Existe perspectiva legal.

La República del Paraguay, siendo Estado Parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la Niña, promulgó leyes tales como la 57/90 ratificando su implicación en la misma, y la resolución N° 4613 que ampara la libertad de asociación e incluso promueve este tipo de actividades, evocando de igual manera a las prácticas democráticas dentro de las instituciones tanto públicas como privadas.

Consecuentemente, el MEC encarga a las direcciones el cumplimiento de esta resolución, defendiendo así la Libertad de expresión y reunión regulada en el artículo N° 26 por la Constitución Nacional.

Suprimir la existencia de los centros estudiantiles resultaría inconstitucional, de igual manera la inefectiva promoción de estos espacios. Por lo tanto podemos deducir que los alumnos ya poseen un respaldo.

En adición, existen estudios que demuestran la influencia de la participación estudiantil tiene gran relevancia a nivel ciudadanía. Aún inexpertos, instintivamente intentamos comprender cómo ser activos en la sociedad influyendo de esa manera en la misma.

De modo que, al involucrar este tipo de organizaciones los alumnos tenemos un proceso de aprendizaje dirigido a comprender el funcionamiento del sistema político nacional y actuar en base a ese conocimiento, como explica el profesor de psicología y geografía en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, Robert A. Hart ,quien desarrolló dos libros en base a la participación juvenil democrática.

Dentro de uno de sus ensayos realizados para la UNICEF podemos leer:

“En culturas donde los propios adultos, al tener poca oportunidad de influir en las decisiones de la comunidad, los jóvenes pueden convertirse en la fuerza iniciadora del cambio.’’

¿Cuál es el costo del cambio?

Katherynne Cáceres (17 años), voluntaria de Periodismo ParaguaYOite. Ella además de realizar voluntariado en reAcción Paraguay es miembro fundador de Neuronas.

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