Voluntariado en la otra cara del Microcentro

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Era el segundo día de visitas en el edificio de reAcción, y tras la experiencia del primer día me sentía con más ganas que nunca, conformados los equipos y repartidas las escuelas, junto a mi equipo nos pusimos en marcha. El GPS nos llevaba a través del microcentro de Ciudad del Este, hileras de comercios, que una vez traspasados daban paso a una realidad totalmente distinta que se escondía detrás de la aparente prosperidad económica, el barrio San Blas, una zona residencial de la cual parte importante se compone de asentamientos irregulares ubicadas sobre zonas bajas con alto riesgo de inundación, hogares distribuidos sin ningún tipo de planificación, calles estrechas y con pendientes muy pronunciadas, además de contar con varios relatos de inseguridad, en este sitio existen varios “barrios” autodeterminados que albergaban las instituciones que íbamos  a visitar.

Decidimos empezar por la institución que se encontraba más alejada, y por la cual tendríamos que atravesar todo el barrio hasta llegar prácticamente a las orillas del río, cuestión que a medida que avanzábamos las calles se tornaban cada vez más estrechas y el ambiente más tenso, una región que parecía haber sido abandonada por las autoridades, y que sin buscar caer en prejuicios contaba con una reputación que inevitablemente condicionaba cómo nos sentíamos en ese momento, acercándonos al punto señalado en el mapa nos percatamos que ya no había calles que nos llevaban a nuestro destino, no podíamos avanzar, habiendo otras instituciones que visitar (y con una ligera sensación de miedo) decidimos volver.

Finalmente resultó que las direcciones estaban mal y no solo había una institución en la zona a la que no pudimos acceder, sino dos, por lo que a pesar de las dudas que surgieron, teníamos nuevas indicaciones y más razones por las que volver, así que decidimos realizar un segundo viaje. Con las nuevas direcciones, esta vez sí conseguimos llegar, así como apreciar que en el primer intento nos habíamos dirigido a un lugar totalmente distinto. 

Las vistas desde la entrada enmarcaban las figuras de imponentes edificios que se alzaban detrás de humildes asentamientos reflejando el contraste mismo de la sociedad.

La institución que visitamos fue la Escuela Básica N° 6050 Santa Teresa de Jesús, una institución que albergaba a más de 500 estudiantes según palabras de la directora y que si bien parecía mantenerse sin graves carencias estructurales, la fachada enseñaba el desgaste causado por el paso del tiempo. Hablando más con la directora nos comentaba que es uno de los pocos colegios de la zona y que el ritmo al que crecía la cantidad de alumnos no es secundado por las inversiones necesarias para albergar a todos. 

Imagen que contiene edificio, exterior, viejo, casa

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En un momento dado preguntándole acerca del horario, le consultamos si contaban con horario nocturno, a lo que nos respondió y citó explícitamente “acá no tenes que venir de noche” alegando que se trataba de una “zona roja” debido a la inseguridad, ahí le comentamos que horas antes nos habíamos perdido y era lo único que se nos pasaba por nuestra cabeza, señalando hacia donde habíamos ido a parar, alarmada nos comenta “¡esa es zona negra!”, es decir, había una categoría más y acabábamos de pasar por ahí, en ese mismo momento un sudor frío recorrió todo nuestro cuerpo al discernir la situación por la que habíamos pasado.

Recorriendo la institución nos percatamos de escaleras que llevaban a una especie de subsuelo, donde se encontraban los baños y algunas aulas.

Esta parte del edificio se encontraba bastante más deteriorada que la parte superior, los baños presentaban varios daños, desde humedad hasta espejos rotos e inodoros fuera de servicio, en cuanto a las aulas que se encontraban por ahí el problema de la humedad era peor, dando lugar incluso a goteras sobre los niños, produciendo además un olor muy fuerte que en palabras de una docente que se encontraba por ahí se trataba de una seria incomodidad a la hora de dar clases.

Una sala de estar

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Tomando las fotos y realizando las denuncias correspondientes, nos despedimos de la escuela Santa Teresa para continuar con las visitas del día.

Esta anécdota observada es producto de las visitas a instituciones educativas en el marco de la campaña #DenuncíaconFOCO. Los hechos y opiniones son enteramente de autoría y responsabilidad del voluntario, no reflejan necesariamente la postura de reAcción Paraguay ni la de la dirección del medio Quántico.

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