La irresponsabilidad del MEC con el FONACIDE (Parte I)

Mucho se ha dicho sobre la corrupción de los municipios en el uso del FONACIDE. Poco se sabe de cómo el MEC es un actor pasivo que, por acción u omisión, ha facilitado esa corrupción.

Este es el primero en una serie de artículos que resumen los hallazgos de mi investigación publicada en el Journal of e-Democracy & Open Government, una revista académica internacional revisada por pares. Dicha investigación analiza las reformas de transparencia implementadas por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) relacionadas al Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (FONACIDE). La versión inicial del documento fue mi disertación para mi Masterado en Desarrollo Internacional en la London School of Economics and Political Science (LSE) del Reino Unido como becario Chevening.

Desde 2014, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) ha intentado promover transparencia en aspectos clave de la administración del FONACIDE. Sus herramientas más visibles fueron, en su momento, la publicación de su Portal de Datos Abiertos y la creación de la aplicación web Contralor FONACIDE.

Sin embargo, aunque las intenciones hayan sido distintas, las acciones del MEC durante el Gobierno de Horacio Cartes pueden considerarse, a lo sumo, como cortinas de transparencia. Sí, se realizaron reformas orientadas a la transparencia. Pero en retrospectiva dichas reformas parecen haberse hecho para poder “decir” que el gobierno promueve transparencia, mientras las reformas, desde su diseño, limitaban la posibilidad que dicha transparencia pueda reducir la corrupción o la impunidad.

A continuación un resumen de frases e intervenciones de personas que conforman nuestra comunidad luego de una reunión extraordinaria a fines de agosto de 2020.

Empecemos con 3 desaciertos del MEC:

1. Desde 2015, el MEC ha asumido (directa o indirectamente) que la existencia de transparencia del FONACIDE equivale a rendición de cuentas.

Que exista transparencia sobre ciertas variables del FONACIDE no conlleva inmediatamente a que se reduzca su corrupción o que sea posible su monitoreo. Muchos otros factores deben estar presentes primero para que esto sea posible. El MEC se enfocó en transparentar, sin siquiera capacitar superficialmente a sus funcionarios principales (e.g. supervisores y/o directores) sobre las herramientas que creaba en el proceso. Luego, aparentemente asumió que *-* [magia sucede en este espacio] *-* y se reduciría la corrupción del FONACIDE.

Pero no se puede monitorear lo que no se comprende. En sus reformas de transparencia relacionadas al FONACIDE no se consideraron factores básicos como que hasta hoy sólo contadas personas conocen cómo debe administrarse el FONACIDE o las leyes que lo regulan. De hecho, ni el MEC cumple con sus responsabilidades respecto al fondo. Y lo que antes podía “justificarse” con falta de recursos para cumplir con sus tareas, 5 años después representa claramente falta de interés en el tema (para no decir complicidad). De este modo, el MEC nunca pudo ser capaz de rendir cuentas o contribuir a la reducción de la corrupción del FONACIDE.

2. Cada año el MEC destina meses de trabajo a crear un documento fundamental para el FONACIDE, que luego se encarga de ignorar majestuosamente.

La microplanificación del MEC, que incluye el proceso de priorizar a las instituciones educativas en orden de necesidad para recibir recursos del FONACIDE se desarrolla de abril a agosto de cada año. Esto supone (idealmente) meses de trabajo de funcionarios locales del MEC (e.g. directores y supervisores) en cada municipio para elaborar una lista de las escuelas y colegios con mayores urgencias de infraestructura. Esa lista es fundamental porque debe guiar las inversiones del FONACIDE.

Para poder iniciar los procesos licitatorios, los municipios necesitan la aprobación del Departamento de Infraestructura del MEC respecto a las instituciones educativas en las que los municipios van a invertir con recursos del FONACIDE. En ese momento, el MEC puede comparar el listado que presenta cada municipio y aprobarlo solamente si coincide con sus listados de priorización. Sin embargo, el MEC simplemente aprueba sin verificar. Esto implica que los 5 meses de microplanificación y todas las horas de los funcionarios invertidos en dicho proceso son tirados a la basura. Así, el MEC “valida” la incorrecta inversión del FONACIDE y permite que los intendentes inviertan donde quieran y no donde se necesita con urgencia.

3. El MEC nunca evaluó sus reformas de transparencia en datos abiertos relacionada al FONACIDE.

Desde el inicio de sus reformas de transparencia respecto al FONACIDE, el MEC no estableció metas, objetivos o indicadores de proceso para evaluar su herramienta “Contralor FONACIDE”. Esta herramienta fue creada en 2015 para supuestamente facilitar la participación ciudadana en el monitoreo del fondo. La última vez que el Contralor FONACIDE tuvo actualización general de datos fue, irónicamente, el año de su creación.

Es decir, en términos de políticas públicas nunca importó saber si la herramienta funcionaba, si la ciudadanía la conocía o utilizaba, en dónde y cómo, o si logró mejorar la inversión de recursos del FONACIDE a través de participación ciudadana. Sin embargo, la simple existencia de la herramienta fue promovida por la administración Cartes como evidencia de lucha contra la corrupción en el uso del FONACIDE. En la jerga cristiana, cotidiana y simple: se vendió humo.

Cuando los primeros ladrillos de una construcción son mal colocados, toda la estructura que se asienta sobre ellos puede derrumbarse. Aunque estos son solamente los primeros 3 puntos, a 5 años del inicio de las reformas, ya son suficientes para derrumbar el discurso de que existió intención real de transparentar el uso del FONACIDE, facilitar participación ciudadana y mejorar la inversión de los recursos reduciendo la corrupción.

El Ministro Eduardo Petta tiene la oportunidad de diferenciar a esta administración adoptando reformas que permitan que la transparencia sea real, que más comunidades educativas aprendan sobre la administración del FONACIDE y que así la rendición de cuentas se haga posible a través de participación informada. Nuestra organización ha desarrollado las propuestas basadas en evidencia que permitirían avanzar en tal dirección.

Esperamos que la invitación del Ministro Petta sea el inicio de una postura más formal y comprometida del MEC respecto al uso del FONACIDE para la mejora de la educación de nuestro país.

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David Riveros García
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